Reseña Abril Luevano Belmonte
“El
Caballo de Tarín”
Una exitosa obra cinematográfica realizada y
dirigida por el húngaro Belá Tarr en donde nos presenta en 151 minutos
una magistral proyección a blanco y negro que narra el célebre episodio histórico
que nos enmarca la compleja demencia en la vida del filósofo escritor Friedrich
Nietzsche, cuando en el año de 1889 en Turín, Italia corrió a socorrer a un
caballo que era castigado por su amo. Esta acción por parte del filósofo escala
el principio de la demencia presentada más adelante por el prolífico escritor
de la emblemática obra: “Así habló Zaratrusta”.
La trama de esta película, incomprendida por el
común de los espectadores nos traslada al siglo antepasado en un burdo y
miserable establo propiedad de un campesino que vive en compañía de su única
hija. La monotonía de la vida presente en esta historia se ve interrumpida por
la visita de un hombre en busca de bebida, mismo que se sienta deshinibida
mente a hablar con el campesino un conjunto de temas que interrumpe de cuando
en cuando para proliferar gritos de extasio. Más adelante, la tranquilidad es
interrumpida por la tempestiva y escandalosa caravana de unos gitanos que
arriban el lugar provocando tropelías e impetudes en la chica campesina que les
pide desesperadamente que se retiren del lugar.
Por si esto fuera poco, una furiosa tormenta de
arena le impide al campesino colocar los estribos y riendas al caballo, mismo
que debido al indemente vendaval se niega a colaborar con su amo, reusándose a
ser anclado a la carreta. La pobreza del lugar en interiores y exteriores da
cuenta de la desesperación de sus protagonistas, el burdo alimento representado
por una papa como toda ración, roída vestimenta del campesino y la absurda
riqueza representada por un pajar y un rústico pozo de agua, suman en conjunto
la grandeza de esta obra muy al estilo de su director.
Por Abril Luévano Belmonte.
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